Casos clínicos

Vol. 60 Núm. 303

10 min

Uso de placa puente dorsal: una alternativa en fracturas de muñeca catastróficas

Use of dorsal spanning plate: an alternative in catastrophic wrist fractures

Álvaro Andrés-Ruiz*, Cristina Gallego-Terres, Vicente José Climent-Peris

Hospital Lluís Alcanyís, Xàtiva, España

Correspondencia:
*Álvaro Andrés-Ruiz. alvaroar1698@gmail.com
https://doi.org/10.37315/sotocav20253036004
Recepción:
30/11/2025
Aceptación:
05/12/2025
Publicación:
31/12/2025


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Resumen (ES)

Se presenta el caso de una paciente de 73 años con fractura articular conminuta de radio distal tratada mediante placa puente dorsal. Se describe la técnica quirúrgica, la evolución clínica y radiográfica, así como el proceso de rehabilitación posterior a la retirada del implante. Tras 12 semanas se evidenció consolidación radiológica, y diez semanas después de la retirada de la placa, la paciente llevaba a cabo las actividades básicas de la vida diaria sin limitaciones, con pronosupinación completa y flexoextensión funcional. Se discute la evidencia actual sobre el uso de placas puente dorsales en fracturas complejas de muñeca, comparando resultados funcionales y complicaciones frente a la fijación externa y la fijación volar bloqueada. En este tipo de fracturas, se trata de una técnica eficaz, segura y con buenos resultados. 

Palabras clave (ES):

Fractura de radio distal
Fijación interna
Rehabilitación
Placa puente dorsal
Fractura conminuta

Resumen (EN)

We present the case of a 73-year-old woman with a comminuted intra-articular distal radius fracture treated with a dorsal bridge plate. The surgical technique, clinical and radiographic evolution, and postoperative rehabilitation process after implant removal are des­cribed. Radiographic union was achieved at 12 weeks, and ten weeks after plate removal, the patient was able to perform activities of daily living without limitations, with complete pronation-supination and functional wrist flexion-extension. The current evidence regar­ding the use of dorsal bridge plates in complex wrist fractures is discussed, comparing functional outcomes and complication rates with those of external fixation and volar locked plating. In this type of fractures, it ‘s an effective, safe technique with good outcomes.

Palabras clave (EN):

Distal radius fracture
Dorsal spanning plate
Internal fixation
Comminuted fracture
Rehabilitation

Introducción

Las fracturas del radio distal son las más frecuen­tes del miembro superior en adultos, representando hasta el 20 % de todas las fracturas1. Además del tratamiento ortopédico, la fijación interna mediante placas bloqueadas se ha consolidado como el trata­miento quirúrgico de elección2.

 

Las fracturas complejas con conminución articu­lar (AO 23-C3.3) y metafisaria (AO 23-C3.2) pueden producirse tanto por mecanismos de alta energía como tras traumatismos de baja energía en pacien­tes añosos con fragilidad. Los principales objetivos del tratamiento quirúrgico son recuperar la altura, la inclinación y la báscula radiales, y lograr una movili­zación precoz que permita retomar las actividades básicas de la vida diaria3.

 

En fracturas osteoporóticas complejas, a menudo no pueden conseguirse estos objetivos con las placas bloqueadas volares o dorsales. Tradicionalmente, los fijadores externos se han utilizado para mantener la reducción mediante ligamentotaxis; sin embargo, se asocian con complicaciones como rigidez articu­lar, infecciones en los puntos de entrada de los pines y pérdida de la reducción4.

 

En 1998, Burke y Singer5 describieron por primera vez el uso de placas puente dorsales para el tratamiento de fracturas complejas de radio distal con conminu­ción articular. El principio de esta técnica consiste en colocar una placa que actúe como un “fijador exter­no interno”, extendiéndose desde la metáfisis radial hasta el segundo o tercer metacarpiano. Este mé­todo busca obtener una reducción adecuada de la fractura y minimizar las complicaciones asociadas al uso de fijadores externos, permitiendo al mismo tiempo cierta movilidad de los dedos y apoyo parcial precoz6-8.

 

A pesar de sus ventajas, las placas puente dorsales no están exentas de complicaciones, como el fallo del implante, lesiones tendinosas, infecciones, frac­turas periimplante y la necesidad de reintervención para la retirada del material9.

 

El presente trabajo tiene como objetivo descri­bir el caso de una paciente osteoporótica de edad avanzada con fractura articular conminuta de radio distal tratada mediante placa puente dorsal, su evo­lución clínica y radiográfica, así como revisar la lite­ratura actual sobre esta alternativa terapéutica en fracturas complejas de muñeca.

 

Caso clínico

 

Paciente mujer de 73 años que, tras sufrir una caí­da casual desde su propia altura, fue diagnostica­da de fractura de radio distal izquierdo AO 23R.C3 (Figura 1). Dada la extensión metafisaria, la conmi­nación articular y considerando la fragilidad ósea de la paciente, se decidió realizar tratamiento qui­rúrgico mediante la técnica de placa puente dorsal (Spanning fixation) APTUS Medartis®, con fijación en radio distal y 2.º metacarpiano.

 

En nuestra técnica quirúrgica, tras seleccionar la placa, situamos esta sobre la piel para delimitar las incisiones que realizaremos. La primera es sobre la diáfisis dorsal del 2.º metacarpiano. Realizamos una disección roma para exponer el metacarpiano, protegiendo tendones extensores y ramas nervio­sas superficiales. Posteriormente, guiándonos por la longitud y la posición de la placa seleccionada, procedemos a la incisión proximal sobre diáfisis radial distal. Se procede a la apertura de la fascia antebraquial, accediendo a la diáfisis a través del in­tervalo entre el extensor carpi radialis longus (ECRL) y el extensor carpi radialis brevis (ECRB). Con ello disminuimos el riesgo de dañar la rama superficial del nervio radial, situada entre el ECRL y el tendón del braquioradialis.

 

Tras ello, colocamos la placa de forma retrógrada a través de la incisión distal, procurando que quede situada sobre el metacarpiano distalmente y en el intervalo entre el ECRL y el ECRB proximalmente. Mientras realizamos tracción axial y bajo control de escopia, se coloca un tornillo de cortical proxi­mal. Posteriormente, vigilando que la alineación en el plano frontal y sagital sea correcta, se colocan 3 tornillos distales y 2 más proximales bloqueados a placa, en este orden. Finalmente, comprobamos una alineación final de la muñeca correcta y que la movi­lidad pasiva de los dedos esté conservada.

El control radiográfico postoperatorio se muestra en la Figura 2.

 

A las 12 semanas de evolución postoperatoria, se evidenció consolidación radiológica de la fractura, por lo que se procedió a la retirada de la placa puen­te dorsal e iniciar la fase de rehabilitación funcional.

 

A las 10 semanas de la retirada del implante, la pa­ciente realiza las actividades básicas de la vida diaria sin limitaciones. En la exploración física presentaba un balance articular activo de 20° de extensión, 30° de flexión y pronosupinación completa (Figura 3), sin dolor ni signos de complicaciones locales. El re­sultado del cuestionario DASH fue de 26. El control radiográfico final a los 5 meses de evolución posto­peratoria se muestra en la Figura 4.

 

Discusión

 

Las fracturas complejas de radio distal con conmi­nución metafisaria y articular representan un desafío terapéutico, especialmente en pacientes añosos o con fragilidad1-4. El objetivo del tratamiento quirúrgi­co es restaurar la congruencia articular, mantener la longitud y la inclinación radial y permitir una rehabili­tación funcional temprana.

 

Las técnicas convencionales incluyen placas blo­queadas volares o dorsales y fijadores externos. Las placas volares ofrecen un control adecuado de la superficie articular, pero pueden no proporcionar es­tabilidad suficiente en fracturas altamente conminu­tas, particularmente en fragmentos pequeños o con hueso osteoporótico, lo que limita la movilización precoz2,4. Por su parte, los fijadores externos permi­ten una estabilidad provisional mediante ligamento­taxis, aunque se asocian a una mayor incidencia de rigidez articular, infecciones en los pines, pérdida de reducción y complicaciones de partes blandas4,10.

 

La placa puente dorsal combina las ventajas de am­bos enfoques: proporciona estabilidad suficiente para permitir la consolidación ósea y, al mismo tiem­po, facilita la movilización temprana de los dedos. Estudios recientes han demostrado que los pacien­tes tratados con esta técnica alcanzan rangos de movilidad funcional comparables o superiores a los obtenidos con fijadores externos o placas volares, logrando pronosupinación completa y un rango de flexoextensión activo entre 20° y 40° al inicio de la rehabilitación tras la retirada del implante, con pro­gresión rápida hacia la recuperación completa6-13.

 

En nuestro caso, la paciente presentó pronosupina­ción completa y flexoextensión de 20° y 30°, respec­tivamente, a las diez semanas de la retirada de la placa puente dorsal, lo que coincide con los rangos descritos en la literatura6-8,10-12. Estos resultados fun­cionales superan generalmente los reportados con fijador externo, donde la rigidez y la limitación fun­cional son más frecuentes4,10 y son similares a los obtenidos con placas volares en fracturas menos complejas, con la ventaja añadida de que la placa puente dorsal permite tratar fracturas de mayor con­minución sin recurrir a fijación externa prolongada.

 

Respecto a las complicaciones, la literatura describe fallos del implante, fracturas periimplante, lesiones tendinosas, infecciones y necesidad de reinterven­ción6-9,13. En comparación, la fijación externa presenta tasas más elevadas de infección en los pines, daño cutáneo y rigidez articular, mientras que las placas volares pueden causar complicaciones tendinosas dorsales cuando se requiere reducción de fragmen­tos dorsales o puenteo metafisario4,10,12. En el caso presentado no se observaron complicaciones posto­peratorias, lo que sugiere que, con una planificación adecuada y una retirada del implante en tiempo oportuno. La placa puente dorsal puede ofrecer un perfil de seguridad elevado, incluso en fracturas de alta complejidad.

 

Un aspecto crucial es el momento de retirada del im­plante. La evidencia sugiere que la extracción entre las 10 y 14 semanas, una vez confirmada la conso­lidación radiológica, permite iniciar la rehabilitación activa sin comprometer la estabilidad6,7,10-12. En nues­tro caso, la retirada a las 12 semanas permitió re­cuperar movilidad funcional completa, coincidiendo con los tiempos recomendados y mostrando resul­tados comparables o superiores a los obtenidos con fijadores externos y similares a los de placas volares en fracturas menos conminutas.

 

Otro tema relevante en el seguimiento de los pacien­tes tratados con placas puente dorsales es la posible necesidad de tenolisis para recuperar la movilidad completa, especialmente en casos con adherencias tendinosas o rigidez residual. La manipulación de los tejidos dorsales, el tiempo prolongado de inmovi­lización y la proximidad del implante a los tendones extensores pueden favorecer la formación de adhe­rencias que limiten la extensión activa de los dedos o la muñeca.

 

Estudios como los de Beeres et al.6 y Esworthy et al.13 reportan tasas de tenólisis entre el 5 % y el 10 % en pacientes tratados con placa puente dorsal, espe­cialmente cuando el implante se mantiene más de 14 semanas o cuando el inicio de la rehabilitación se retrasa. En contraste, Fares et al.7 describen que una extracción precoz, antes de las 12 semanas, reduce significativamente la rigidez y la necesidad de proce­dimientos secundarios como este.

 

En nuestro caso, gracias a la retirada oportuna del implante a las 12 semanas y al inicio inmediato de fisioterapia, la paciente recuperó una movilidad fun­cional sin requerir tenolisis. Esto refuerza la impor­tancia de un manejo protocolizado, basado en el seguimiento radiológico estrecho y la rehabilitación temprana, para prevenir adherencias tendinosas y evitar cirugías secundarias.

 

Conclusiones

 

El tratamiento de las fracturas intraarticulares conmi­nutas de radio distal continúa siendo un desafío, es­pecialmente en pacientes con hueso osteoporótico. La utilización de una placa puente dorsal represen­ta una alternativa eficaz a los métodos convencio­nales, combinando la estabilidad necesaria para la consolidación con la posibilidad de una movilización temprana.

 

Un protocolo de manejo cuidadoso, basado en la pla­nificación e indicación quirúrgica individualizada, el seguimiento radiológico estrecho y la extracción en tiempo adecuado del material de osteosíntesis, pue­de optimizar los resultados clínicos y minimizar la necesidad de reintervenciones.

 

En base a la literatura actual, la placa puente dorsal se consolida como una opción segura, reproducible y efectiva para el tratamiento de fracturas comple­jas del radio distal, especialmente en aquellos casos donde la fijación volar o externa no garantiza una es­tabilidad adecuada.

 

Financiamiento

 

Esta investigación no recibió ninguna subvención es­pecífica de agencias de financiamiento de los secto­res públicos, comercial o sin fines de lucro.

 

Consideraciones éticas

 

La paciente firmó un consentimiento informado au­torizando la publicación del caso clínico y las imáge­nes asociadas, garantizando la confidencialidad de su identidad conforme a los principios de la Decla­ración de Helsinki y las normativas vigentes sobre protección de datos personales.

 

Contribución de autoría

 

Los autores certifican haber contribuido de igual ma­nera en la concepción y diseño de la revisión, la bús­queda y análisis de la literatura científica, así como en la redacción del manuscrito, haciéndose respon­sables de su contenido.

 

Conflicto de intereses

 

Los autores declaran que no presentan ningún con­flicto de interés.

 

Uso de IA

 

Los autores declaran que no se utilizaron herramien­tas de inteligencia artificial en ninguna fase de la ela­boración del manuscrito.

 

Referencias

 

  1. Chung KC, Spilson SV. The frequency and epidemiology of hand and forearm fractures in the United States. J Hand Surg Am. 2001;26(5):908-15.
  2. Orbay JL, Fernandez DL. Volar fixation for dorsally displaced fractures of the distal radius: a preliminary report. J Hand Surg Am. 2002;27(2):205-15.
  3. Ruch DS, Papadonikolakis A. Current concepts in the treatment of distal radius fractures. Orthop Clin North Am. 2004;35(1):123-31.
  4. Jupiter JB, Ring D, Weitzel PP. Surgical treatment of redisplaced fractures of the distal radius in patients older than 60 years. J Hand Surg Am. 2002;27(5):714-23.
  5. Burke EF, Singer RM. Treatment of comminuted distal radius with the use of an internal distraction plate. Tech Hand Up Extrem Surg. 1998;2(4):248-52.
  6. Beeres FJP, Liechti R, Link B-C, Babst R. Role of a spanning plate as an internal fixator in complex distal radius fractures. Oper Orthop Traumatol. 2021;33(1):77-88.
  7. Fares AB, Childs BR, Polmear MM, Clark DM, Nesti LJ, Dunn JC. Dorsal bridge plate for distal radius fractures: a systematic review. J Hand Surg Am. 2021;46(7):627.e1-627.e8.
  8. Makhani AA, Mufti Y, Qiu A, Ulmer CJ, Rose RA. Outcomes in dorsal spanning plates for the management of distal radius fractures. J Hand Surg Glob Online. 2025;7(3):100697.
  9. Richard MJ, Katolik LI, Hanel DP, Wartinbee DA, Ruch DS. Distraction plating for the treatment of highly comminuted distal radius fractures in elderly patients. J Hand Surg Am. 2012;37(5):948-56.
  10. Wang WL, Ilyas AM. Dorsal bridge plating versus external fixation for distal radius fractures. J Wrist Surg. 2020;9(2):177-84.
  11. Drummond I et al. Dorsal bridge plating in distal radius fractures: a systematic review. Hand. 2024. Disponible en: https:// doi.org/10.1016/j.jhsa.2023.38967772.
  12. Rambau GM, Sgromolo N, Rhee PC. Radiographic outcomes for comminuted, intra-articular distal radius fractures treated with primary distraction bridge plate fixation. Indian J Orthop. 2023;57(4):543-551.
  13. Esworthy GP, Shaji V, Duraku L, Wu F, Power DM. Bridge plate distraction for complex distal radius fractures: a cohort study and systematic review of the literature. J Wrist Surg. 2023;13(3):282-292.

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