Artículo original
Vol. 61 | Núm. 306
53 min
Influencia de la pendiente tibial posterior medial y lateral en el riesgo de rotura del ligamento cruzado anterior y de la plastia: estudio comparativo caso-control
Influence of medial and lateral posterior tibial slope on the risk of anterior cruciate ligament rupture and reconstruction: a comparative case-control study.
1 Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud. Universidad Católica de Murcia (UCAM), Murcia, España.
2 Instituto de Traumatología Gastaldi Orquín, Hospital La Salud, Valencia, España.
3 Hospital General de Valencia, Valencia, España.
4 Ala 14, Ejército del Aire, Albacete, España.
5 Medicina Deportiva, Clínica CEMTRO, Madrid, España.
6 Cátedra de Traumatología Deportiva, Universidad Católica San Antonio de Murcia, Murcia, España.
Correspondencia:
Recepción:
23/06/2026
Aceptación:
02/09/2026
Publicación:
09/10/2026
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Influencia de la pendiente tibial posterior medial y lateral en el riesgo de rotura del ligamento cruzado anterior y de la plastia: estudio comparativo caso-control
Influence of medial and lateral posterior tibial slope on the risk of anterior cruciate ligament rupture and reconstruction: a comparative case-control study.
Introducción
La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) constituye una de las principales causas de inestabilidad funcional de la rodilla, produciendo una limitación de la actividad deportiva y la degeneración articular precoz en pacientes jóvenes y activos.[1,2]
A pesar de los avances en las técnicas quirúrgicas y en los protocolos de rehabilitación, la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) no está exenta de complicaciones. El fracaso del injerto por rotura de plastia responde a una etiología multifactorial en la que convergen factores anatómicos, biomecánicos y clínicos[3–6].
Determinadas configuraciones anatómicas óseas de la rodilla pueden predisponer a la lesión del LCA. Entre los parámetros más ampliamente estudiados se encuentra la geometría de la meseta tibial, especialmente la pendiente tibial posterior (PTS)[7]. La evidencia biomecánica sugiere que pequeños incrementos en la pendiente tibial posterior provocan un aumento de la traslación tibial anterior y de las fuerzas de tensión sobre el LCA, incrementando así el riesgo de rotura ligamentosa [8–12].
En la década de 1990, Dejour y Bonnin demostraron mediante estudios radiográficos que un aumento de 10° en la pendiente tibial se asociaba a un incremento de 6 mm en la traslación tibial anterior bajo carga axial, con el consiguiente aumento de la tensión sobre el ligamento y de su riesgo de rotura[13].
Durante los últimos años ha aumentado notablemente el interés científico por la relación entre la pendiente tibial posterior y el riesgo de lesión del LCA, especialmente en la identificación de valores umbral asociados a un mayor riesgo de lesión primaria y de fracaso del injerto. En este sentido, una pendiente tibial posterior ≥12° medida en radiografías laterales se ha descrito como un valor clínicamente relevante asociado a un mayor riesgo tanto de lesión primaria del LCA como de rotura de plastia tras la reconstrucción[14–17].
Sin embargo, la ausencia de criterios estandarizados para la medición de la pendiente tibial posterior explica la amplia variabilidad de resultados descrita en la literatura y la existencia de hallazgos contradictorios. Esta variabilidad depende del método de imagen empleado, de la utilización del eje anatómico o mecánico como referencia y de la selección de los puntos anatómicos de medición[18]. Diversos autores recomiendan la utilización de resonancia magnética (RM) para diferenciar la pendiente tibial póstero-medial (MPTS) de la pendiente tibial póstero-lateral (LPTS), ya que la asimetría entre ambas superficies articulares únicamente puede evaluarse de forma precisa mediante RM[19–22]. Se han descrito diferencias de hasta 5° entre ambas pendientes que no son detectables mediante radiografía convencional. Además, también se han observado discrepancias de hasta 5° entre las mediciones realizadas mediante radiografía y resonancia magnética[23].
Por tanto, la identificación precisa de estos factores anatómicos resulta esencial, dado que pueden influir tanto en la aparición de la lesión como en los resultados postoperatorios y en el riesgo de fracaso del injerto.
El objetivo de este estudio fue determinar si un aumento de la pendiente tibial posterior constituye un factor de riesgo para la rotura tanto del ligamento cruzado anterior como de la plastia tras la reconstrucción ligamentosa. Nuestra hipótesis fue que tanto la pendiente tibial póstero-lateral como la póstero-medial serían mayores en los pacientes sometidos a cirugía de revisión respecto a aquellos con rotura primaria y a la población sana, y discernir un valor umbral asociado a un incremento significativo del riesgo de lesión.
Material y métodos
Diseño del estudio
Se realizó un estudio observacional retrospectivo comparativo aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (CE061910). Debido al carácter retrospectivo del estudio y al análisis anonimizado de los datos, el comité eximió de la obtención del consentimiento informado.
Población de estudio
Se incluyeron pacientes intervenidos de reconstrucción primaria del ligamento cruzado anterior (LCA) y pacientes sometidos a cirugía de revisión por fracaso del injerto entre los años 2015 y 2017. Frente a un grupo control formado por sujetos sin antecedentes de lesión del LCA.
Todas las reconstrucciones primarias fueron realizadas por el mismo equipo quirúrgico, siguiendo un protocolo quirúrgico y de rehabilitación estandarizado. Las intervenciones de revisión fueron realizadas por un único cirujano especializado (E.G.O.).
Los criterios de inclusión para el grupo control fueron pacientes tratados por gonalgias con integridad del LCA confirmada mediante exploración clínica y resonancia magnética. Los criterios de inclusión para el grupo de reconstrucción primaria fueron pacientes sometidos a reconstrucción del LCA sin evidencia de fracaso del injerto por rotura de plastia durante el seguimiento. Los criterios de inclusión para el grupo de revisión fueron pacientes sometidos a cirugía de revisión de plastia tras rotura del injerto en un procedimiento realizado en un único tiempo quirúrgico.
Se excluyeron los pacientes menores de 16 años o mayores de 65 años, aquellos con lesiones ligamentosas asociadas, antecedentes de fracturas u osteotomías periarticulares de rodilla y pacientes con artrosis de rodilla superior a grado I según la clasificación de Ahlbäck.
Recogida de datos y mediciones radiológicas
En todos los sujetos se analizaron las siguientes variables morfológicas: pendiente tibial póstero-lateral (LPTS) y pendiente tibial póstero-medial (MPTS).
Las mediciones se realizaron mediante resonancia magnética utilizando el software Weasis® y sus herramientas de medición digital. Todas las mediciones fueron realizadas por un observador independiente y ciego al grupo de pertenencia de los pacientes.
La pendiente tibial posterior se evaluó siguiendo la técnica descrita por Hashemi et al. en cortes sagitales de resonancia magnética[7]. El eje anatómico tibial se determinó mediante la técnica del punto medio de Hashemi, utilizando el corte sagital en el que se visualizaba claramente el ligamento cruzado posterior. La pendiente tibial posterior se definió como el ángulo formado entre una línea perpendicular al eje diafisario anatómico de la tibia y una línea tangencial a la superficie articular de la meseta tibial (corte sagital correspondiente al plano medio del cóndilo tibial). Las mediciones de la pendiente tibial medial y lateral se realizaron de forma independiente para cada meseta[24] (figura 1).
Análisis estadístico
El análisis estadístico se realizó mediante el programa IBM SPSS Statistics versión 22.0 (IBM Corp., Armonk, Nueva York, EE. UU.).
La distribución de las variables continuas se evaluó mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Las variables continuas se expresaron como media ± desviación estándar (DE) cuando presentaban distribución normal y como mediana y rango cuando no seguían una distribución normal.
Las comparaciones entre grupos independientes se realizaron mediante la prueba t de Student para muestras independientes cuando se cumplían los criterios de normalidad y homogeneidad de varianzas, evaluada mediante la prueba de Levene. En los casos en los que no se cumplían estos supuestos, se utilizó la prueba U de Mann-Whitney.
Para evaluar la asociación entre las variables morfológicas y el riesgo de rotura del LCA, se realizó un análisis de regresión logística binaria. La variable dependiente se definió como presencia de rotura del LCA (casos) o integridad ligamentosa (controles). Los resultados se expresaron mediante odds ratio (OR) e intervalos de confianza del 95% (IC95%). La significación estadística de cada variable se evaluó mediante la prueba de Wald.
Se consideró estadísticamente significativo un valor de p < 0,05.
Resultados
Características de la población estudiada
Se incluyeron un total de 314 pacientes, distribuidos en tres grupos: 157 controles, 138 pacientes con reconstrucción primaria del ligamento cruzado anterior y 19 pacientes sometidos a cirugía de revisión.
La edad media de la población fue de 43 años en el grupo control, 36,8 años en el grupo de reconstrucción primaria y 40,7 años en el grupo de revisión. Sin diferencias estadísticamente significativas en la edad entre los grupos comparados (p = 0,145).
La distribución por sexo fue similar entre los grupos, con predominio de hombres en todos ellos.
Los datos demográficos, lesiones asociadas y actividad deportiva previa se resumen en la tabla 1.
| N | Hombres | Mujeres | Edad (años) | L. meniscales | L. condrales | Actividad deportiva. | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| CONTROL | 157 | 67,20% | 32,80% | 43 | |||
| PRIMARIA | 138 | 65,9% | 34,1% | 36,8 | 52,5% | 34,05 | 95% |
| REVISIÓN | 19 | 60% | 40% | 40,7 | 62,5% | 50% | 81,2% |
Comparación de las pendientes tibiales entre grupos
Las mediciones de pendientes tibial póstero-lateral y póstero-medial se muestran en la tabla 2.
| LPTS (95% CI) | MPTS (95% CI) | |
|---|---|---|
| CONTROL | 7,04º (6,67-7,42) | 5,65º (5,28-6,01) |
| PRIMARIA | 9,97º (9,47-10,48) | 8,55º (8,05-9,05) |
| REVISIÓN | 12,39º (10,22-14,56) | 10,43º (8,73-12,14) |
El análisis mediante la prueba de Kruskal-Wallis mostró diferencias estadísticamente significativas para ambas variables (p < 0,001).
Las comparaciones por pares demostraron que los pacientes con lesión del LCA presentaban pendientes tibiales significativamente mayores que los controles (figura 2). Asimismo, el grupo de revisión mostró los valores más elevados, situándose por encima del grupo de reconstrucción primaria (tabla 3).
| Grupos | Test Estadístico | Std. Error | Std. Test estadístico | Sig. | Adj. Sig. | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| LPTS | CONTROL-PRIMARIA | -84,555 | 10,589 | -7,986 | 0,000 | 0,000 |
| CONTROL-REVISIÓN | -135,217 | 22,058 | -6,130 | 0,000 | 0,000 | |
| PRIMARIA-REVISIÓN | 50,663 | 22,204 | 2,282 | 0,023 | 0,068 | |
| MPTS | CONTROL-PRIMARIA | -85,518 | 10,571 | -8,090 | 0,000 | 0,000 |
| CONTROL-REVISIÓN | -126,471 | 21,996 | -5,750 | 0,000 | 0,000 | |
| PRIMARIA-REVISIÓN | 40,952 | 22,134 | 1,850 | 0,064 | 0,193 |
Análisis de regresión logística
Se realizó un modelo de regresión logística binaria para evaluar la asociación entre las variables morfológicas y el riesgo de rotura del LCA (tabla 4).
| Modelo de regresión logística | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Factor | bB | S.E. | Wald | Df | Sig. | OR | 95% C.I. |
| LPTS | 0,289 | 0,063 | 20,854 | 1 | 0,000 | 1,335 | 1,179-1,512 |
| MPTS | 0,265 | 0,065 | 16,754 | 1 | 0,000 | 1,303 | 1,148-1,479 |
La pendiente tibial póstero-lateral se identificó como un factor de riesgo independiente para la lesión ligamentosa (OR = 1,335; IC95%: 1,179–1,512; p < 0,001), por lo que cada incremento de un grado en la LPTS aumenta el riesgo de rotura del LCA en un 33%.
De igual forma, la pendiente tibial póstero-medial mostró una asociación significativa con el riesgo de rotura (OR = 1,303; IC95%: 1,148–1,479; p < 0,001). De este modo, cada incremento de un grado en la MPTS incrementa dicho riesgo en un 30%.
Influencia de una pendiente tibial superior a 12°
Con el objetivo de determinar un valor umbral clínicamente relevante, ambas pendientes tibiales fueron dicotomizadas utilizando un punto de corte de 12°.
Pendiente tibial posterolateral
Se observó una asociación significativa entre una LPTS superior a 12° y la presencia de lesión del LCA (p < 0,001).
De los 53 pacientes con una LPTS >12°, el 90,6% presentó una rotura del LCA.
Los pacientes con una pendiente lateral superior a 12° presentaron un riesgo de lesión 13 veces mayor que aquellos con valores inferiores (OR = 13,38; IC95%: 5,16–34,73) (tabla 5).
| LPTS recodificada (<12°) según el grupo. | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| GRUPO | Total | ||||
| CONTROL | CASO | ||||
| LPTS | <=12 | Recuento | 152 | 109 | 261 |
| % dentro LPTS recodificada (<12) | 58,2% | 41,8% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 96,8% | 69,4% | 83,1% | ||
| >12 | Recuento | 5 | 48 | 53 | |
| % dentro LPTS recodificada (<12) | 9,4% | 90,6% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 3,2% | 30,6% | 16,9% | ||
| Total | Recuento | 157 | 157 | 314 | |
| % dentro LPTS recodificada (<12) | 50,0% | 50,0% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 100,0% | 100,0% | 100,0% | ||
Pendiente tibial posteromedial
De forma similar, se observó una asociación significativa entre una MPTS superior a 12° y la rotura del LCA (p < 0,001).
Entre los 25 pacientes con una MPTS >12°, el 92% presentó lesión ligamentosa.
Los pacientes con una pendiente medial superior a 12° mostraron un riesgo de rotura aproximadamente 13 veces superior respecto a aquellos con valores inferiores (OR = 13,30; IC95%: 3,07–57,46) (tabla 6).
| MPTS recodificada (<12°) según el grupo | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| GRUPO | Total | ||||
| CONTROL | CASO | ||||
| MPTS | <=12 | Recuento | 155 | 134 | 289 |
| % dentro MPTS recodificada (<12) | 53,6% | 46,4% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 98,7% | 85,4% | 92,0% | ||
| >12 | Recuento | 2 | 23 | 25 | |
| % dentro MPTS recodificada (<12) | 8,0% | 92,0% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 1,3% | 14,6% | 8,0% | ||
| Total | Recuento | 157 | 157 | 314 | |
| % dentro MPTS recodificada (<12) | 50,0% | 50,0% | 100,0% | ||
| % dentro GRUPO | 100,0% | 100,0% | 100,0% | ||
Discusión
El hallazgo principal de este estudio fue demostrar que la pendiente tibial posterior constituye un factor anatómico independiente asociado tanto al riesgo de rotura primaria del ligamento cruzado anterior (LCA) como al fracaso del injerto tras reconstrucción ligamentosa. Los pacientes con lesión del LCA presentaron valores significativamente superiores de pendiente tibial póstero-lateral (LPTS) y póstero-medial (MPTS) respecto a los controles sanos, observándose además los valores más elevados en los pacientes sometidos a cirugía de revisión.
Desde el punto de vista biomecánico, estos resultados apoyan la hipótesis de que un incremento de la pendiente tibial posterior favorece la traslación tibial anterior bajo carga axial, aumentando las fuerzas de tensión transmitidas al LCA y al injerto reconstruido. Diversos estudios publicados en la literatura respaldan nuestros hallazgos y son consistentes con los datos obtenidos en este trabajo[12,13,25,26]. Estudios biomecánicos recientes han confirmado que incluso pequeños incrementos de la pendiente provocan aumentos significativos de las fuerzas ejercidas sobre el ligamento[27–32]. Por el contrario, una menor pendiente tibial posterior se ha asociado con una mejor funcionalidad y estabilidad de la rodilla[33]. Por lo tanto, estos individuos podrían presentar una menor incidencia de lesiones del LCA y una mejor adaptación tras una lesión o reconstrucción del ligamento[34].
El presente estudio ha demostrado la relación significativa entre el aumento del slope tibial y las roturas de plastia, con mayor grado de pendiente respecto a las roturas primarias de ligamento y respecto a los controles sanos.
Resultados similares obtuvieron estudios previos en los que se observó que los pacientes con fracaso del injerto por rotura de plastia presentaban pendientes tibiales mayores que aquellos con roturas primarias o individuos sanos[5]. Logrando realizar una asociación significativa entre el aumento de la pendiente tibial posterior y el riesgo de re-rotura tras reconstrucción del LCA
Como se ha mencionado previamente, numerosos estudios han respaldado la relación entre la pendiente tibial posterior (PTS) y las alteraciones de la cinemática de la rodilla; sin embargo, no determinan la influencia específica de cada platillo tibial. Uno de los aspectos más relevantes de nuestro estudio ha sido la evaluación de cada pendiente tibial de manera independiente (LPTS y MPTS) mediante imágenes de resonancia magnética. Esta permite diferenciar con precisión la pendiente medial y lateral, evitando las limitaciones inherentes a la radiografía convencional[18,35,39–41]. [35–37]. Resultados similares obtuvo el grupo de Grassi et al., en su estudio de múltiples revisiones frente a revisión única y grupo control, donde encontraron una mayor pendiente tibial (LPTS y MPTS) medida en resonancia magnética en los pacientes con múltiples fracasos, en comparación con aquellos con un único fracaso y pacientes sin fallo de la plastia[38]. Nuestros resultados han demostrado que ambas pendientes participan de forma significativa en el riesgo de lesión, observándose un incremento del riesgo del 33% por cada grado adicional de LPTS y del 30% por cada grado adicional de MPTS.
Christensen et al., en su estudio sobre LPTS medida mediante resonancia magnética, obtuvieron un OR de fracaso del injerto de 1,6 por cada incremento de 2° en la pendiente tibial póstero-lateral de manera independiente[36]. Diferentes autores han demostrado ambas pendientes aumentadas en rodillas con lesión del LCA en comparación con rodillas sanas[5,8]. Ye et al., tras realizar diversas mediciones angulares alrededor de la rodilla (pendiente medial, pendiente lateral, eje mecánico, eje anatómico, platillo tibial lateral, subluxación del platillo tibial, etc.), determinaron que la PTS medida mediante resonancia magnética era el mejor predictor de fracaso del injerto y riesgo de re-rotura del LCA[19].
También se ha logrado discernir un valor umbral clínicamente relevante de 12°, de modo que los pacientes con pendientes superiores a este valor presentaron un riesgo de rotura aproximadamente trece veces superior al observado en sujetos con pendientes inferiores. Estos hallazgos coinciden con estudios previos que sitúan el punto de corte de riesgo de rotura de LCA entre los 10° y 12° de PTS[42–45].
Rahnemai Azar estudió la pendiente tibial lateral medida por resonancia magnética, estableciendo un elevado riesgo de inestabilidad en pacientes con una LPTS superior a 9°[24]. Diversos estudios han relacionado el aumento del slope tibial con el riesgo de rotura de plastia. Qian-kun et al. identificaron una PTS radiográficamente superior a 17° como factor de riesgo para la rotura de plastia del LCA[46]. Del mismo modo, Lee et al. analizaron la PTS radiográfica en 37 revisiones frente a 37 roturas primarias y encontraron un OR de 4,5 para la re-rotura cuando la PTS era superior a 12°[47]. Resultados similares fueron descritos por Duerr et al., quienes demostraron en una cohorte de pacientes (múltiples revisiones frente a revisión única) que aquellos con una PTS ≥14° medida radiográficamente presentaban un riesgo hasta 18,7 veces superior de fracaso tras la revisión del LCA[37]
Conclusiones
Los resultados obtenidos refuerzan la evidencia existente sobre la importancia de los factores anatómicos en la lesión del LCA y sugieren que la evaluación sistemática de la pendiente tibial posterior (LPTS y MPTS) debería formar parte del estudio preoperatorio de los pacientes candidatos a reconstrucción ligamentosa, especialmente en aquellos con antecedentes de fracaso del injerto o con otros factores de riesgo asociados.
Financiación
Los autores declaran que no se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Contribución de autoría
GMGL: Conceptualización, Metodología, Investigación, Recopilación de datos, Análisis formal, Redacción - revisión y edición. VMM: Investigación, Metodología.
PGL: Recopilación de datos, Investigación.
EGO: Redacción - revisión y edición, Supervisión, Investigación, Metodología.
TFJ: Supervisión, Redacción - revisión y edición, Metodología, Investigación.
Todos los autores han leído y aprobado la versión final del manuscrito.
Conflictos de interés
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.
Declaraciones éticas
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la UCAM el día 7 de junio de 2019, con el código de aprobación N.º CE061910, y cumple con las normativas éticas nacionales e internacionales aplicables a investigaciones con seres humanos.
Uso de herramientas de inteligencia artificial
Los autores declaran que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.
Referencias
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