Casos clínicos

Vol. 61 Núm. 307

42 min

Luxación periastragalina lateral abierta irreductible con lesión vascular: estrategia terapéutica

Open irreducible lateral peritalar luxation with vascular injury: therapeutic strategy

Vicente Pellicer Garcia*, Rosa Ana Pérez Giner
Hospital General Universitario Virgen de los Lirios
Correspondencia:
Vicente Pellicer Garcia - pellicer_vicgar@gva.es
https://doi.org/10.37315/sotocav202661202601
Recepción:
21/07/2026
Aceptación:
18/09/2026
Publicación:
16/10/2026

Cómo citar

Pellicer Garcia V., Pérez Giner R. Luxación periastragalina lateral abierta irreductible con lesión vascular: estrategia terapéutica. Index. 2026;61(2026):23-30. Disponible en: https://doi.org/10.37315/sotocav202661202601


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Resumen (ES)

Las luxaciones periastragalinas laterales son lesiones infrecuentes, generalmente secundarias a traumatismos de alta energía, asociadas a una elevada incidencia de lesiones abiertas, irreductibilidad y complicaciones neurovasculares. Presentamos un varón de 50 años con luxación periastragalina lateral abierta tras accidente de parapente, exposición ósea medial con interposición tendinosa y lesión de la arteria tibial posterior. La exploración quirúrgica urgente evidenció atrapamiento del tendón tibial posterior y del tendón del flexor largo del hallux formando un lazo alrededor del cuello astragalino, responsable de la irreductibilidad. Tras su tenotomía se obtuvo la reducción, objetivándose lesión irreparable de la arteria tibial posterior, que precisó ligadura, con adecuada perfusión confirmada por ecografia Doppler a través de la arteria pedia y el arco plantar. Se procedió a la fijación externa y la reconstrucción de partes blandas. Al año, el paciente presentaba marcha indolora, pérdida de 10 grados de dorsiflexión de tobillo y una puntuación AOFAS de 85 puntos. El reconocimiento precoz del bloqueo mecánico y del compromiso vascular resultan esenciales para establecer una estrategia quirúrgica adecuada.

Palabras clave (ES):

luxación periastragalina
luxación subastragalina lateral
irreductibilidad
tendón tibial posterior
lesión vascular
fijador externo
tenotomia

Resumen (EN)

Lateral peritalar dislocations are uncommon injuries, usually secondary to high-energy trauma, associated with a high incidence of open injuries, irreducibility, and neurovascular complications. We present a 50-year-old male with an open lateral peritalar dislocation after a paragliding accident, with medial bone exposure featuring tendon interposition and injury to the posterior tibial artery. Urgent surgical exploration revealed entrapment of the posterior tibial tendon and the tendon of the flexor hallucis longus forming a loop around the neck of the talus, responsible for the irreducibility. Following tenotomy, reduction was achieved, and an irreparable injury of the posterior tibial artery was noted, which required ligation, with adequate perfusion confirmed by Doppler ultrasound through the dorsalis pedis artery and the plantar arch. External fixation and soft tissue reconstruction were performed. After one year, the patient had a painless gait, a loss of 10 degrees of ankle dorsiflexion, and an AOFAS score of 85 points. Early recognition of the mechanical block and vascular compromise is essential for establishing an appropriate surgical strategy.

Palabras clave (EN):

periastragalar dislocation
lateral subastragalar dislocation
irreducibility
posterior tibial tendon
vascular injury
external fixator
tenotomy

Introducción

Las luxaciones periastragalinas o subtalares se definen por la pérdida simultánea de la congruencia de las articulaciones talocalcánea y talonavicular, sin asociarse a fractura del cuello del astrágalo. Representan aproximadamente el 1% de todas las luxaciones traumáticas y constituyen una lesión infrecuente incluso en centros de referencia [1-3]. La clasificación clásica se basa en la dirección del desplazamiento del pie respecto al astrágalo, distinguiéndose luxaciones mediales, laterales, posteriores y anteriores. Las luxaciones mediales representan aproximadamente el 65-85% de los casos, mientras que las laterales constituyen entre el 15 y el 30% [2-5].

La relevancia clínica de esta clasificación radica en que ambos patrones presentan mecanismos lesionales, dificultades terapéuticas y pronósticos claramente diferenciados. Las luxaciones laterales suelen derivar de traumatismos de alta energía y presentan una incidencia significativamente superior de lesiones abiertas, fracturas asociadas e irreductibilidad [2,4,6]. Aunque debe intentarse una reducción precoz, la interposición de estructuras anatómicas en las luxaciones laterales puede impedirla. El tendón tibial posterior constituye uno de los principales obstáculos mecánicos descritos, pudiendo quedar atrapado alrededor del cuello astragalino; siendo frecuente también la interposición del tendón flexor del hallux [5,6]. La persistencia en maniobras cerradas ante una resistencia mecánica evidente puede incrementar el daño de las partes blandas y agravar una lesión neurovascular preexistente [5,7,8].

Las luxaciones laterales abiertas e irreductibles asociadas a lesión vascular constituyen, por tanto, una situación especialmente compleja en la que deben abordarse la liberación de las estructuras interpuestas, la reducción articular, la valoración de la viabilidad del pie, la estabilización y la reconstrucción de las partes blandas. Presentamos un caso de luxación periastragalina lateral abierta e irreductible con atrapamiento combinado del tendón tibial posterior y del flexor largo del hallux, asociado a lesión de la arteria tibial posterior, describiendo la estrategia quirúrgica empleada y su evolución posterior.

Caso Clínico

Varón de 50 años que, tras sufrir un accidente de parapente, fue atendido por una luxación periastragalina lateral abierta, con exposición ósea y tendinosa y ausencia de pulso palpable de la arteria tibial posterior. A pesar de la lesión vascular, el pie presentaba una adecuada perfusión clínica, con conservación de la coloración y de la temperatura, por tanto, sin signos de isquemia distal. (Figura 1)

Se indicó tratamiento quirúrgico urgente objetivándose una importante lesión de las partes blandas y la interposición del tendón tibial posterior y del tendón del flexor largo del hallux, que se encontraban atrapados formando un efecto de “lazo” alrededor del cuello del astrágalo e impedían la reducción articular. Tras comprobar la imposibilidad de liberar ambos tendones y obtener una reducción anatómica manteniendo su continuidad, se procedió a su referencia y tenotomía en zeta de ambos, para su posterior reconstrucción, consiguiéndose la reducción. Se evidenció una lesión irreparable de la arteria tibial posterior, con sangrado activo, por lo que se procedió a su ligadura. Se comprobó que el miembro mantenía en todo momento buena coloración y temperatura. Se procedió a la estabilización mediante fijación externa y a la reconstrucción cápsulo-ligamentosa y tendinosa de las estructuras lesionadas. Se completó tratamiento urgente mediante la obtención de tomografía computarizada postoperatoria confirmando una reducción congruente y estable de las articulaciones talonavicular y talocalcánea.

La evolución postoperatoria fue favorable, sin signos de compromiso vascular distal ni complicaciones infecciosas. A las seis semanas se retiró el fijador externo y se inició carga protegida y tratamiento rehabilitador progresivo. Al año de la intervención, el paciente presentaba deambulación autónoma e indolora, con una pérdida de 10° de dorsiflexión del tobillo respecto al lado contralateral y una puntuación de 85 puntos en la escala AOFAS.

Discusión

Las luxaciones periastragalinas constituyen lesiones infrecuentes, representando aproximadamente el 1% de todas las luxaciones traumáticas. La variante medial es la más frecuente, mientras que las luxaciones laterales suponen aproximadamente una cuarta parte de los casos y se asocian habitualmente a traumatismos de mayor energía [1,2] (tabla 1). En la revisión de Lugani et al., que incluyó 389 luxaciones periastragalinas, las laterales representaron el 27,7% de los casos y presentaron una frecuencia notablemente superior de exposición ósea, lesiones asociadas y necesidad de reducción quirúrgica [1]. Estos hallazgos coinciden con la serie española de Gómez Alcaraz et al., quienes destacan la importancia de una valoración urgente sistemática de las partes blandas y del estado neurovascular [2].

El mecanismo habitual de la luxación lateral es una eversión forzada del pie, que provoca el desplazamiento lateral del calcáneo y del resto del pie respecto al astrágalo y ocasiona una lesión extensa de las estructuras mediales [3,4]. Este mecanismo explica la mayor incidencia de lesiones abiertas y el riesgo de afectación de los elementos tendinosos y neurovasculares de la región medial. En nuestro paciente, el traumatismo de alta energía produjo una luxación abierta con exposición ósea, atrapamiento tendinoso y lesión de la arteria tibial posterior, constituyendo una asociación de especial gravedad.

Figura 1: Luxación peri-astragalina lateral abierta irreductible. Nótese la interposición de las estructuras tendinosas mediales (+ tendón del hallux, \* tendón del tibial posterior).
Figura 1: Luxación peri-astragalina lateral abierta irreductible. Nótese la interposición de las estructuras tendinosas mediales (+ tendón del hallux, * tendón del tibial posterior).

La reducción urgente es uno de los objetivos fundamentales del tratamiento, tanto para restablecer la congruencia articular como para disminuir la tensión sobre las partes blandas y las estructuras neurovasculares [1,2]. Las radiografías simples permiten establecer el diagnóstico inicial, mientras que la tomografía computarizada tras la reducción resulta de especial utilidad para confirmar la congruencia articular e identificar fracturas osteocondrales o lesiones asociadas no evidentes en el estudio radiográfico convencional [1].

La irreductibilidad representa uno de los principales problemas de las luxaciones periastragalinas laterales. Leitner describió clásicamente la interposición de estructuras anatómicas como causa del fracaso de la reducción cerrada [5]. Entre ellas, el tendón tibial posterior constituye uno de los obstáculos más característicos. Woodruff et al. describieron el mecanismo por el cual este tendón puede desplazarse y quedar atrapado alrededor del cuello del astrágalo, bloqueando mecánicamente la reducción [6]. De Palma et al. comunicaron igualmente casos de luxaciones laterales irreductibles secundarios a interposición del tendón tibial posterior tras la rotura del retináculo flexor [7]. Otras estructuras mediales, entre ellas el tendón del flexor largo del hallux, el flexor largo de los dedos y elementos capsuloligamentosos, también pueden participar en el bloqueo mecánico [1,2,5].

Nuestro caso presenta la particularidad de que tanto el tendón tibial posterior como el flexor largo del hallux se encontraban desplazados y atrapados, formando un verdadero efecto de “lazo” alrededor del cuello astragalino que impedía la reducción. Ante una resistencia mecánica evidente deben evitarse los intentos reiterados de reducción cerrada, ya que pueden aumentar el daño de las partes blandas, agravar una lesión vascular preexistente o dificultar posteriormente la reparación quirúrgica [1,6,10]. En estas circunstancias, especialmente ante una luxación abierta, la exploración y reducción quirúrgicas deben realizarse precozmente, identificando y liberando las estructuras responsables de la irreductibilidad.

Figura 2: Radiografía que muestra el desplazamiento lateral del calcáneo y del escafoides respecto al astrágalo, que permanece alojado en la mortaja tibioperonea.
Figura 2: Radiografía que muestra el desplazamiento lateral del calcáneo y del escafoides respecto al astrágalo, que permanece alojado en la mortaja tibioperonea.

La lesión vascular representa otro aspecto determinante del presente caso. A pesar de la lesión de la arteria tibial posterior, el pie permaneció clínicamente bien perfundido antes y después de la reducción. Se confirmó su viabilidad vascular mediante ecografía Doppler, que corroboró la permeabilidad y el adecuado flujo de la arteria pedia, así como la persistencia de una correcta perfusión distal. Desde el punto de vista anatómico, la arteria pedia, continuación de la arteria tibial anterior, establece comunicación con la circulación plantar a través de su rama plantar profunda, que atraviesa el primer espacio intermetatarsiano y se anastomosa con el arco plantar profundo. Esta conexión entre los sistemas arterial dorsal y plantar puede mantener una adecuada perfusión del pie cuando el sistema pedio se encuentra indemne, incluso ante la interrupción del flujo dependiente de la arteria tibial posterior. Hamada et al., en un estudio arteriográfico de 100 pies de cadáver, observaron un arco plantar profundo completo en todos los especímenes y demostraron una contribución predominante procedente del sistema pedio en una elevada proporción de los casos [9]. Estos hallazgos explican la posibilidad de mantener una perfusión plantar adecuada a través de las anastomosis entre los sistemas dorsal y plantar cuando la arteria pedia permanece indemne.

Una vez restablecida la congruencia articular y confirmada la viabilidad del pie, la estabilización debe adaptarse al grado de inestabilidad y al estado de las partes blandas. En lesiones abiertas de alta energía, la fijación externa permite mantener la reducción proporcionando estabilidad y facilitando simultáneamente el control de las heridas y de los tejidos blandos [1,2,10]. En nuestro paciente se asoció reconstrucción capsuloligamentosa y tendinosa, manteniéndose el fijador externo durante seis semanas antes de iniciar carga protegida y rehabilitación progresiva. La duración de la inmovilización y el momento de inicio de la movilización deben individualizarse según la estabilidad y las lesiones asociadas. Troiano et al. destacan la importancia de la rehabilitación funcional tras estas lesiones y señalan que una movilización más precoz, cuando la estabilidad lo permite, puede favorecer la recuperación del rango articular [8].

El pronóstico de las luxaciones periastragalinas depende fundamentalmente de la energía del traumatismo, el carácter abierto o cerrado de la lesión, las fracturas asociadas, el daño de partes blandas y la presencia de complicaciones neurovasculares [1-4,10]. Las luxaciones laterales presentan una mayor incidencia de rigidez residual, artrosis subtalar postraumática y resultados funcionales menos favorables que las mediales [1,3,4]. A pesar de la gravedad inicial de nuestro caso la evolución fue satisfactoria. Al año, el paciente presentaba marcha indolora, una pérdida de únicamente 10° de dorsiflexión y una puntuación de 85 puntos en la escala AOFAS.

Este caso pone de manifiesto que ante una luxación periastragalina lateral irreductible, el reconocimiento precoz de un bloqueo tendinoso y el empleo de tenotomías, pueden evitar maniobras potencialmente lesivas que comprometan aún más la perfusión del miembro.

Conclusiones

La luxación periastragalina lateral abierta constituye una lesión infrecuente y grave, especialmente cuando se asocia a irreductibilidad y compromiso vascular. La interposición del tendón tibial posterior y del flexor largo del hallux puede originar un bloqueo mecánico que impida la reducción, por lo que ante una resistencia persistente deben evitarse maniobras repetidas y considerarse la tenotomía de las estructuras interpuestas.

La valoración vascular debe realizarse de forma sistemática antes y después de la reducción. La ausencia de pulso tibial posterior no implica necesariamente isquemia distal si existe una circulación colateral competente a través del sistema pedio y del arco plantar.

Figura 3: Imagen intra-operatoria una vez conseguida la reducción tras las tenotomías del tendón tibial posterior y del tendón flexor del hallux interpuestos.
Figura 3: Imagen intra-operatoria una vez conseguida la reducción tras las tenotomías del tendón tibial posterior y del tendón flexor del hallux interpuestos.

Una estrategia terapéutica secuencial basada en la reducción anatómica, el control de la lesión vascular, la estabilización articular y la reconstrucción de las partes blandas puede permitir preservar la viabilidad del pie y obtener un resultado funcional satisfactorio incluso en lesiones de alta complejidad.

TipoMedialLateral
Frecuencia65-85%15-30%
MecanismoInversión forzadaEversión forzada
Energía del traumatismoBaja-moderadaAlta
Lesiones abiertasPoco frecuentesFrecuentes
Fracturas asociadasBaja probabilidadAlta probabilidad
Reducción cerradaHabitualmente posibleMayor tasa de fracaso
Estructuras interpuestasRetináculo extensor, extensor corto dedos, cápsulaTibial posterior, flexor largo hallux, flexor largo de los dedos
Necesidad de cirugíaBajaElevada
Lesiones vascularesExcepcionalesFrecuentes
Pronóstico funcionalGeneralmente favorableMenos favorable
Comparativa entre luxaciones periastragalinas mediales y laterales
Figura 4: Imagen post-operatoria con el sistema de fijación externa.
Figura 4: Imagen post-operatoria con el sistema de fijación externa.
Figura 5:  Imagen sagital de TC que muestra la adecuada congruencia articular tras la reducción y fijación externa.
Figura 5: Imagen sagital de TC que muestra la adecuada congruencia articular tras la reducción y fijación externa.

Declaración de Autoría, Conflicto de Intereses y Cesión de Derechos.

Los remitentes declaran que son los autores de la redacción de la nota clínica titulada:

“Luxación periastragalina lateral abierta irreductible con lesión vascular: estrategia terapéutica”.

Los autores han revisado y asumen la responsabilidad pública de su contenido.

Asimismo, los autores declaran que el trabajo es original, que no ha sido publicado previamente ni se encuentra sometido simultáneamente a evaluación en otra revista.

En caso de aceptación para su publicación en la Revista Española de Cirugía Osteoarticular, se ceden los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública del artículo a la revista, de acuerdo con sus normas editoriales.

No existen conflictos de interés ni financiación externa relacionada con este trabajo.

Declaración de Consentimiento Informado

Los autores declaran haber obtenido el consentimiento informado por escrito del paciente para la publicación de este caso clínico y de las imágenes clínicas y radiológicas que lo acompañan. El paciente fue informado de que se preservaría su anonimato y la confidencialidad de sus datos personales, de acuerdo con los principios éticos de la Declaración de Helsinki y la normativa vigente sobre protección de datos.

Referencias

  1. Lugani G, Rigoni M, Puddu L, Santandrea A, Perusi F, Mercurio D. Subtalar dislocation: a narrative review. Musculoskelet Surg. 2022;106(4):337-344.
  2. Gómez Alcaraz J, Ajuria Fernández E, García López J, Capel Agúndez A, Sánchez Morata E, Vilà y Rico J. Luxaciones periastragalinas: análisis de una serie de casos. Nuestro algoritmo de tratamiento urgente. Rev Esp Cir Ortop Traumatol. 2024;68(2):142-150.
  3. Bibbo C, Anderson RB, Davis WH. Injury Characteristics and the Clinical Outcome of Subtalar Dislocations: A Clinical and Radiographic Analysis of 25 Cases. Foot & Ankle International. 2003;24(2):158-163. Disponible en: https://doi.org/10.1177/107110070302400210.
  4. Tucker DJ, Burian G, Boylan JP. Lateral subtalar dislocation: review of the literature and case presentation. J Foot Ankle Surg. 1998;37(3):239-247.
  5. Leitner B. Obstacles to reduction in subtalar dislocations. J Bone Joint Surg Am. 1954;36-A(2):299-306.
  6. Woodruff MJ, Brown JN, Mountney J. A mechanism for entrapment of the tibialis posterior tendon in lateral subtalar dislocation. Injury. 1996;27(3):193-194. Disponible en: https://doi.org/10.1016/0020-1383(95)00197-2.
  7. de Palma L, Santucci A, Marinelli M. Irreducible Isolated Subtalar Dislocation: A Case Report. Foot & Ankle International. 2008;29(5):523-526. Disponible en: https://doi.org/10.3113/fai.2008.0523.
  8. Troiano E, Latino C, Carlisi A, Colasanti GB, Mondanelli N, Giannotti S. Treatment and rehabilitation of subtalar dislocations: A case series and a review of the literature. Injury. 2024;55:111474. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.injury.2024.111474.
  9. Hamada N, Ikuta Y, Ikeda A. Arteriographic study of the arterial supply of the foot in one hundred cadaver feet. Acta Anat (Basel). 1994;151(3):198-206.
  10. Sharma S, Patel S, Dhillon M. Subtalar dislocations. J Am Acad Orthop Surg Glob Res Rev. 2021;5(12):e21.00295.

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